sábado, 8 de enero de 2011

ENIGMAS Y CURIOSIDADES DESDE ANTAÑO


El mal de ojo es una creencia extendida casi por todo el planeta. Seguramente nació con el origen del hombre. En esta expresión se entiende que una persona envidiosa y vengativa tiene ciertos poderes y los usará en contra de su enemigo. El daño irá desde las dificultades económicas hasta los desengaños amorosos, desde el cansancio hasta accidentes y desde la mala salud hasta la muerte. Para evitar el mal de ojo se recurre a múltiples sortilegios y amuletos. Para que los poderes del envidioso se desbaraten como el papel lo hace en el agua, la mejor fórmula es aumentar la autoestima y la fuerza interior del atacado. Hay personas que emplean el mal de ojo sin saber que poseen tal poder: sienten deseos de venganza hacia algún individuo, pero jamás usarían voluntariamente ninguna artimaña. Sin embargo, involuntariamente crean una energía que se materializa en forma de algún tipo de malestar en la persona despreciada. El remedio ideal continúa siendo el mismo que el del mal de ojo voluntario. Precaución y amor.



Es la piedra preciosa más dura que existe en la Tierra. La dureza es la resistencia que opone un objeto a ser rayado. En contraste, es muy frágil; si lo dejamos caer desde unos pocos centímetros se fragmentará en mil pedazos. Junto al oro, su belleza lo convierte en la joya reina. Desde antiguo se ha usado como contraveneno y su poder ahuyenta a todo tipo de bestias y alimañas. Si la llevamos en el lado izquierdo nos conservará la razón y nos evitará todos los males mientras vivamos.
En 1908 una explosión descomunal tuvo lugar en Tunguska, una región siberiana. La detonación iluminó la bóveda celeste con tal brillo que hasta en París fueron testigos del insólito hecho. En la capital francesa se contaba que, en la noche del impacto, se pudo leer el periódico sin más luz que la del Sol reflejada en las partículas de polvo que, a causa del estallido, quedaron suspendidas en la alta atmósfera. Durante años la zona no pudo ser visitada porque era muy difícil su acceso. Cuando al fin llegó la primera expedición, encontró un paisaje desolador: árboles arrancados de cuajo y grandes extensiones de bosque formando círculos concéntricos de troncos tumbados. Todo apuntaba hacia un meteorito como la causa más probable de tales desperfectos, pero había algo que no encajaba: ¿dónde estaba el cráter? Enseguida aparecieron hipótesis alternativas: una nave extraterrestre estrellada, un proyectil nuclear de alienígenas... No ha sido hasta 1992 cuando dos científicos rusos han explicado la teoría más aceptada por los científicos. Según éstos, el meteorito de Tunguska no era tal, sino más bien un trozo de cómeta que, una vez en la atmósfera, se partió en dos produciendo un gran estruendo. A continuación, ambos explotaron en mil pedazos a 400 metros de la corteza terrestre. Por eso, la onda expansiva arrasó y tumbó miles de árboles, pero no llegó a provocar ningún cráter.
Cruzarse con un gato negro cuando paseamos por una calle continúa siendo motivo de intranquilidad incluso para personas que aseguran no ser en absoluto supersticiosas (afirmación, por otro lado, muy dudosa pues hasta el más devoto cristiano, y enemigo de lo pagano, temería romper un crucifijo). El gato ha sido un animal muy estimado en nuestra sociedad a lo largo de la historia: nos libraban de las ratas y, por ende, de la peste y de numerosas enfermedades. Poco a poco, sin saber muy bien por qué, los gatos negros fueron víctimas de la imaginería popular. Se creyó que no eran más que brujas y brujos transformados en estos animales para pasar desapercibidos por entre la multitud.



Los orígenes de la superstición de caminar por debajo de una escalera se remontan a la Edad Media. La forma triangular que evoca la escalera es la causante del mito; el triángulo significa desequilibrio. Las jóvenes casaderas imaginaban que andar por debajo de los peldaños les traería mala suerte y que no se casarían en todo un año. Para evitar tal calamidad, se inventaron todo tipo de sortilegios: cruzar los dedos hasta ver un perro, escupir tres veces entre los escalones o bien escupir sobre el hombro derecho.
Juan Blance nació en Manila, Filipinas, en 1928. Según numerosos testimonios y expertos, este sanador curaba a sus enfermos casi exclusivamente con un único instrumento: los dedos de sus manos. El "médico" veía la parte dañada de su paciente y seguidamente introducía sus dedos en la carne. Sin dañar órganos del cuerpo del enfermo, extraía los tejidos malignos. Cuando la operación concluía, la apertura cicatrizaba con nomalidad. No todos los expertos ratificaban lo que contemplaban. Algunos, aún viéndolo operar, pensaban que se trataba de un fraude. Estas dudas surgían porque en algunas sesiones el curandero ocultaba parte de la operación con sus manos, argumentando que necesitaba más energía. Otros aseguraban que, pese a que los tejidos extraídos pertenecían al enfermo, éstos eran formas ectoplasmáticas y no reales. Explicaban que era materia creada inconscientemente por el sanador, lo que hoy se conoce como ideoplastias.
Hasta principios del siglo XX, cuando se inventa la bombilla incandescente, el uso del candelabro estaba muy extendido. Actualmente, el último reducto del candelabro son las iglesias y las sectas que lo utilizan para sus ritos. Para el particular ha dejado de tener sentido pues, cuando se va la luz en casa, una botella o un plato nos bastan para sostener las velas o cirios. Para muchos estudiosos, el candelabro es símbolo de la luz espiritual como elemento de salvación, y el número de brazos alude a un sentido cósmico y místico.

Una de las inquietudes más tremendas y que más aflige a la humanidad es conocer cuándo y cómo la existencia de la Creación llegará al fin de sus días. A lo largo de la historia, científicos, religiosos y videntes han especulado sobre el ocaso del mundo. Así, atendiendo a las diferentes perspectivas, surgen distintas visiones o posibilidades entorno a los últimos momentos del hombre.
Los científicos más fatalistas señalan la autodestrucción de la civilización mediante el uso de bombas atómicas como posibilidad más probable. Su argumentación es sencilla: todas las armas construidas por el hombre han sido usadas alguna vez, por lo tanto, la bomba nuclear también lo será. Esta teoría podría ser criticada por el hecho indiscutible de que los proyectiles con carga nuclear ya se lanzaron en Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. Además, otros científicos aseguran que una guerra con este tipo de armamento no destruiría por completo a la humanidad y que una nueva civilización se desarrollaría tras la hecatombe.
Los videntes pronostican una y otra vez el fin del mundo y, una y otra vez, se equivocan. Sólo tenemos que recordar los visionarios que profetizaban el fin del mundo a principios de la década de los 90, en la Guerra del Golfo, y en las postrimerías del siglo XX. Lo cierto es que el fin del mundo ya era una preocupación en la época en que vivió Jesucristo. Sin ir más lejos, el Apocalipsis es el único escrito cristiano que narra el final de los días y que ha sido admitido por la Iglesia. En el siglo II se reconoció su autoría al apóstol San Juan. El libro puede ser interpretado de diversas maneras y los exegetas intérpretes de los evangelios lo ven como un libro profético, pero también histórico, de predicción o de doctrinas herméticas.
De todas formas, dentro de cien años todos calvos, como reza el dicho popular.



Las montañas simbolizan el poder y la fuerza con que nos enfrentamos con los problemas que nos vamos encontrando. Si observamos en el sueño únicamente una montaña, es una mala señal para las relaciones con los demás y en los negocios. En cambio, si escalamos una y llegamos hasta la cima, significa que con nuestro esfuerzo llegaremos a aquellos propósitos que tenemos en mente y que superaremos todos los problemas que vayan apareciendo. Si por el contrario nos caemos de la montaña, llegará una etapa en la que nos encontraremos con varias circunstancias desagradables y el fracaso será nuestro acompañante.

Las historias fantásticas que se conocen de este lago situado en la población gerundense de Bañolas (España) son múltiples. La leyenda cuenta que el lago se formó de una forma bien original. Un agricultor llamado Murgat salió un día temprano con sus bueyes para labrar sus terrenos. Cuando hizo el primer socavón empezó a salir agua, pero el payés creyó que sólo era un pequeño chorro y siguió trabajando. Cuando terminó el trabajo en sus campos se dio cuenta que por todos los agujeros que había cavado empezaba a salir agua, por lo que se fue de allí rápidamente. Cuando llegó a una colina cercana, pudo observar que había perdido sus tierras y que la población había ganado un lago. Como en la mayoría de grandes lagos, el de Bañolas también tiene una leyenda donde aparece un monstruo que habita en sus profundidades. Este animal atacaba a cualquiera que se atreviera a navegar por el lago y en varias ocasiones se realizaron misiones para encontrar al monstruo y destruirlo, pero nunca dieron con él. Cuando la nieta de San Mer fue atacada, el santo se desplazó hasta el pueblo para acabar con el terrorífico animal. Rezó al cielo para que el monstruo saliera de su guarida y del agua surgió un enorme dragón. San Mer rodeó su cuello con una estola e hizo que le siguiera hasta la plaza mayor de Bañolas. Allí, la gente del pueblo mató al animal. Otra leyenda cuenta que en el fondo del lago habitan las ondinas en un palacio de cristal. Estos seres, también llamados mujeres de agua, salen a la superficie los días de luna llena para revitalizarse con la energía del satélite terrestre. Al igual que las sirenas, las ondinas utilizan sus cánticos para atraer a los hombres de la zona y llevárselos a su palacio de cristal.
La aparición del arco iris es una señal de buena suerte, ya que aparece antes que el sol y después de un buen chaparrón. Verlo es una señal de prosperidad y si se pide un deseo mientras se observa, éste se cumplirá. Exite la leyenda que en el lugar donde acaba uno de los arcos se encuentra un gran tesoro. La intensidad de los colores del arco iris también marca el resultado de las cosechas. Si el que sobresale es el rojo, la cosecha de vino será excelente, si es el verde será la de aceite y si es el amarillo el trigo. En todas las culturas siempre se ha considerado que el arco iris es un puente entre el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre. Para los católicos, este fenómeno fue el signo con el que Dios demostró el perdón a los hombres después del diluvio universal.




No hay comentarios:

Publicar un comentario